En un nuevo paso hacia la descarbonización de su producción, Nestlé ha puesto en funcionamiento una segunda caldera de biomasa en su fábrica de café en Girona. Gracias a esta infraestructura, que ha supuesto una inversión de 22 millones de euros, la compañía logra reducir anualmente 36.000 toneladas de CO₂e y cerrar el círculo de aprovechamiento de los residuos generados durante el proceso de elaboración del café soluble.
Este avance se enmarca dentro del compromiso global de Nestlé por alcanzar las cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050. La nueva caldera se une a otra instalación similar que opera en la planta desde 2020 y a la que ya se destinaron más de 17 millones de euros. Ambas permiten generar de forma conjunta alrededor de 116.000 toneladas de vapor al año, cubriendo el 80% de la demanda energética de la factoría a través de fuentes renovables.
Con esta apuesta, la planta de Girona —especializada en la producción de NESCAFÉ y NESCAFÉ DOLCE GUSTO— se convierte en un ejemplo de cómo la innovación tecnológica puede combinarse con la sostenibilidad para transformar residuos en energía útil.
Energía a partir del café: un biocombustible con potencial circular
Uno de los pilares del nuevo sistema energético de Nestlé en Girona es la valorización de los posos de café, un subproducto 100% vegetal que se genera durante el proceso de fabricación del café soluble. Estos residuos, que tradicionalmente se consideraban desecho, poseen un alto poder calorífico que los convierte en un biocombustible ideal para su aprovechamiento en calderas de biomasa.
Solo en 2024, la fábrica generó más de 52.000 toneladas de posos de café. Gracias a la nueva caldera, ahora se puede revalorizar el 100% de ese volumen, lo que supone un avance significativo en términos de eficiencia y sostenibilidad. Además, la instalación también emplea astillas de madera procedentes de bosques gestionados de forma sostenible en Catalunya, certificados bajo el sello Sure, en una cantidad estimada de entre 12.000 y 15.000 toneladas anuales.
Este uso combinado de posos y astillas no solo permite generar energía limpia, sino que representa un modelo real de economía circular en el ámbito agroalimentario. Todo lo que antes era residuo hoy se convierte en recurso energético.
Transporte, envasado y cenizas: circularidad aplicada a cada eslabón
El compromiso de Nestlé con la economía circular va más allá del aprovechamiento energético. Toda la cadena de valor del café está concebida para minimizar impactos y maximizar eficiencia. Desde el transporte hasta el envase, la fábrica de Girona aplica soluciones innovadoras y sostenibles.
Por ejemplo, el café verde llega a la planta desde el puerto de Barcelona mediante camiones eléctricos o vehículos alimentados con biocombustibles avanzados HVO, elaborados a partir de aceites usados. Esta modalidad de transporte permite reducir hasta un 80% las emisiones de gases de efecto invernadero por kilómetro recorrido, comparado con el diésel convencional.
Una vez en la planta, el proceso continúa con la limpieza y selección del grano, seguido de la torrefacción y elaboración del producto final. Los residuos sólidos, como los posos de café, alimentan las calderas, mientras que las cenizas generadas tras la combustión se reutilizan como materia prima en la fabricación de hormigón.
Además, el compromiso con la circularidad también se refleja en el packaging. Nestlé ha iniciado la construcción de nuevas líneas de envasado que permitirán fabricar en España la bolsa refill de NESCAFÉ, un envase reciclable diseñado para rellenar el icónico frasco de café soluble. También se está implementando una nueva línea para producir sobrecitos monomaterial reciclable, lo que permitirá reducir el uso de plástico virgen en 60 toneladas al año.
Un modelo de producción sostenible que mira al futuro
La planta de Nestlé en Girona no es solo una fábrica: es un ecosistema donde cada decisión se alinea con los principios de sostenibilidad, eficiencia energética y compromiso climático. La combinación de soluciones tecnológicas avanzadas y estrategias basadas en la circularidad han convertido a esta factoría en una referencia internacional.
En un contexto donde la industria alimentaria busca nuevas fórmulas para descarbonizar sus procesos, la experiencia de Nestlé muestra que es posible implementar modelos energéticos sostenibles sin renunciar a la competitividad ni a la calidad del producto. La doble caldera de biomasa, el transporte limpio, el reaprovechamiento de cenizas y el rediseño del packaging constituyen una cadena coherente que sitúa a la compañía a la vanguardia de la transición ecológica.
Con esta iniciativa, Nestlé da un paso firme hacia su objetivo de cero emisiones netas en 2050, a la vez que refuerza su posición como líder en innovación sostenible dentro del sector agroalimentario. La planta de Girona es el mejor ejemplo de cómo transformar residuos en oportunidades y convertir una fábrica de café en un motor de cambio ambiental.












