El olivar andaluz afronta una de sus campañas más complicadas de los últimos años. Según COAG Andalucía, las intensas olas de calor de este verano están amenazando seriamente a las explotaciones de secano, ya de por sí mermadas por factores como la vecería y la presión de plagas durante la floración.
Francisco Elvira, responsable de Olivar de COAG Andalucía, recuerda que estos factores ya habían provocado una caída notable en la floración y un cuajado irregular, reduciendo la previsión de cosecha entre un 30% y un 40%, o incluso más en zonas clave.
Temperaturas históricas y estrés térmico
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) confirmó que junio de 2025 fue el mes más cálido registrado en España. Con 90 olas de calor contabilizadas desde el año 2000 y una tendencia creciente en frecuencia e intensidad, este verano ha dejado registros extremos: 43 °C en Córdoba, 42 °C en Sevilla y 41 °C en Jaén.
Para el olivar de secano, estas temperaturas sostenidas por encima de los 38 °C durante varios días consecutivos provocan un estrés térmico severo, reduciendo la fotosíntesis y provocando la caída prematura de aceitunas en desarrollo. El árbol, en una fase de defensa fisiológica, prioriza su supervivencia y limita el crecimiento vegetativo.
Consecuencias visibles en el campo
En muchas explotaciones de Jaén, Córdoba y Sevilla ya se observan hojas abarquilladas, frutos arrugados, calibres más pequeños y menor número de aceitunas por árbol. A la falta de agua se suma el calor extremo, impidiendo al árbol regular su temperatura mediante transpiración.
Riesgo para el rendimiento graso
COAG alerta de que, si septiembre no trae lluvias y temperaturas más moderadas, además de una menor cantidad de aceitunas, el rendimiento graso podría verse afectado. En años de calor extremo, incluso los frutos que llegan a madurar pueden contener menos porcentaje de aceite, reduciendo así el volumen total producido y comprometiendo la rentabilidad de los agricultores.













