Durante los últimos días han saltado todas las alarmas en EE.UU, ya que se ha hallado trigo transgénico en una granja de Oregón. Las autoridades estadounidenses han empezado a investigar este suceso para que no provoque una oleada de desconfianza en las exportaciones, no obstante Japón y Corea del Sur ya han suspendido las compras de cereal a EE.UU (el mayor exportador del mundo). Esta noticia supone un impacto muy fuerte para aquellos países en los que la manipulación genética está muy mal vista.

Para intentar paliar este desastre, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos ha realizado un comunicado en el que ha informado que investiga el caso de forma pormenorizada y que asegura que no hay trigo modificado genéticamente en los cereales que se comercializan en Estados Unidos o en trigo que exportan al exterior.

La localización de este trigo alterado genéticamente puede suponer una debacle a largo plazo para las expectativas de exportación de Estados Unidos. En la actualidad se espera una producción global muy amplia en la que Rusia y Ucrania aumentarían sus cosechas de forma muy considerable.

Este trigo es una incógnita

El trigo que se ha localizado en Oregón pertenece a la variante Roundup Ready, que había sido prohibida por las autoridades estadounidenses y nunca se comercializó: Monsanto dejó de producir esta variante hace mucho tiempo, después de haber realizado diversas pruebas experimentales de cultivo en doce estados entre 1994 y 2005.

En la actualidad no hay ninguna variedad que pertenezca a este trigo modificado genéticamente que se encuentre autorizada para la venta o para la producción dentro del territorio estadounidense o en cualquier parte del planeta, por lo que la aparición de estos cultivos supone una incógnita para las autoridades. Desde Monsanto se considera una exageración la reacción ante este descubrimiento, sus argumentos son que en Estados Unidos se planta al año cerca de 23,5 millones de hectáreas de trigo.

Lo que parece evidentes es que nadie sabe como apareció el trigo Roundup Ready en Oregón. Esta noticia ha provocado un revuelo tremendo en el ámbito internacional, ya que son más de 67 los países que exigen que las etiquetas de los alimentos informen a los consumidores sobre la presencia de ingredientes que se encuentran manipulados genéticamente.

Este descubrimiento no ha hecho nada más que acrecentar las protestas de los colectivos que se oponen de forma taxativa al cultivo y desarrollo de plantas alimenticias que se encuentren alteradas genéticamente. Hay que tener en cuenta que en os Estados Unidos las variedades de algodón, maíz y soja modificadas genéticamente han pasado del 5% al 17% en 1997 a pasar de los dos tercios y a superar el 90% en el año 2012.

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