2022 ha sido testigo de cómo los agricultores se enfrentaban a una «tormenta perfecta». Un año inédito debido a subidas de los costes sin precedentes, condiciones meteorológicas como heladas y altas temperaturas y, sobre todo, a la falta de agua. En consecuencia, se han reducido las producciones el sector agrícola justo de cara a la introducción de la Política Agrícola Común (PAC) 2023/27.

España ha sufrido un drástico descenso de la producción de cereales, hasta un 35% menos. También han descendido los rendimiento en oleaginosas. Ha caído la producción de aceite de oliva, hasta más de un 50% en algunas zonas. La frutas de hueso también ha sufrido un gran descenso, excepto en Extremadura que se ha mantenido al margen de esta bajada.

La almendra, por su parte, también ha disminuido casi un 80%, según las organizaciones de agricultores. Además, se ha observado también un descenso considerable de la cantidad de aceitunas de mesa, uvas de vino, cítricos y arroz.

Mientras la cesta de la compra aumentaba,  agricultores han sufrido falta de viabilidad de sus explotaciones

Durante este último año, la Ley de la cadena alimentaria no ha funcionado correctamente según exponen estas asociaciones de agricultura. Esta concurrencia se manifiesta en que los consumidores han notado un aumento de más del 15% en sus cesta de la compra. Mientras, sin embargo, algunas explotaciones agrícolas han desaparecido por falta de viabilidad económica.

En un esfuerzo por controlar la inflación alimentaria, el Gobierno ha propuesto diversas medidas. Gabriel Trenzado, director general de Cooperativas Agro-alimentarias de España, advierte de que estas medidas han de tomarse teniendo en cuenta su impacto en la producción y atendiendo a la realidad de lo que cuesta para los agricultores producir bienes agrícolas.

En su opinión, para lograrlo, es esencial que las administraciones contemplen la situación actual de forma holística y lógica.

En su informe anual, señaló que la invasión de Ucrania ha provocado un importante efecto dominó. El importante aumento de energía y la disminución de las materias primas ha provocado un incremento medio de los costes de producción de casi el 30% de media. En caso de los fertilizantes incluso hasta el 200%». La incertidumbre ha sido palpable este año.

Según Trenzado, por parte las administraciones públicas han echado de menos más comprensión y dialogo en lo relativo a sostenibilidad ambiental. Una competencia específica del Miteco (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico).

Un año para la agricultura marcado por las sequías y los altos costes

Juan José Álvarez, Secretario de Organización de Asaja, Asociación Agraria Jóvenes Agricultores, ha mostrado sus críticas acerca de las actuaciones del Gobierno en materia de agricultura. En un año difícil por las sequías, los altos costes y las tasas de inflación, la futura Política Agrícola Común (PAC) tampoco responde a sus expectativas. Por ello han pedido más flexibilidad en lo que respecta a los eco-regímenes.

Álvarez ha manifestado que sí han tenido la oportunidad de mantener un diálogo fluido con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Sin embargo, ha lamentado no haber tenido más capacidad de consulta sobre ella y que les hayan dado la norma hecha.

Continuó señalando el lento desarrollo del Plan Estratégico Español de la PAC (Pepac) a lo largo de 2022. Este entrará en vigor a partir del 1 de enero. El 15 de diciembre fue aprobado en el Congreso, pero todavía quedan los reales decretos pendientes de publicación. Como consecuencia, los agricultores se vieron obligados a sembrar sin saber qué les deparaba el futuro.

Por otra parte, ha lamentado la posición del Miteco frente al incremento de fallecimientos de cabezas de ganado a causa de los lobos. También la falta de políticas de regadío e hidráulicas eficientes. Por su parte, del Ministerio de Trabajo, piensan que la nueva reforma laboral adolece de desconocimiento de la actividad agraria tanto en el planteamiento de la contratación como en las subidas del salario mínimo (SMI).

Miguel Padilla, secretario general de COAG, Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, ha afirmado que la escalada de los costes de producción comenzó durante el segundo trimestre de 2021 y que, debido a la guerra de Ucrania, no ha hecho más que agravar esta «especulación» sobre los precios de la energía y los combustibles.

Preocupación por el relevo generacional en los agricultores

Considera el año 2022 como un año «inédito». Citando acontecimientos como las limitaciones de riego debidas a la sequía o los recortes de los trasvases de agua provocada por una criminalización errónea del regadío. También las dificultades para las industrias ganaderas, como los productores de leche, los criadores de aves de corral o los criadores de conejos. Además, lamenta la falta de soluciones disponibles para ayudar al relevo generacional en estos sectores.

Lorenzo Ramos, secretario general de UPA, Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, se ha mostrado tajante al afirmar que «este año no puede calificarse de exitoso» debido a las duras condiciones meteorológicas que han provocado una disminución de la producción y, por consiguiente, una inflación en origen. Esta subida de precios no beneficia a la renta del agricultor, ya que también se produce un aumento paralelo de los gastos.

José Manuel de las Heras, coordinador estatal de UdU, Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, coincidió en que la intensificación de los costes en 2022 ha contrarrestado los beneficios para los productores. También en la dificultad de aplicar la reforma laboral y en la falta de equilibrio entre la protección de la fauna salvaje y la ganadería.

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