Las tecnologías de la información, en especial Internet, han traído consigo la necesidad de conferir un nuevo enfoque al concepto de marketing. Con la emergencia de nuevas ideas y oportunidades en el campo empresarial, se torna necesaria la redefinición del marketing;  de manera que supere el enfoque tradicional en aras de uno más completo y cohesionado, para dar respuesta a los nuevos  contextos que surgen.

Dado que el marketing se basa fundamentalmente en la satisfacción de las necesidades del cliente y la comunicación con este, resulta compleja su aplicación al sector agroalimentario. Pues, sus estructuras se están viendo afectadas por las consecuencias de la globalización y por una distribución minorista alimentaria, que es cada vez más fuerte.

Sin duda, los avances en las tecnologías de la comunicación y el transporte han hecho de la internacionalización una de las tendencias más importantes en el sector agroalimentario.

Las TIC en el Marketing Agroalimentario                                                              

Si hay algo que está claro es que, en una situación de crisis como la actual, es que el sector agroalimentario debe reorientar su actividad a través de las TIC, que deben actuar como su herramienta fundamental.

A día de hoy, la comunicación en marketing no se concibe sin las TIC. Si otros sectores ya aplican este principio, ¿por qué no el agroalimentario? Valor añadido sobre los productos, el acceso a nuevos mercados o la reducción de costes en la cadena de valor son solo algunas de los beneficios que reporta el empleo de las TIC en la actividad empresarial. Además, todas estas ventajas se traducen en un incremento sustancial de la competitividad.

Según los resultados del “I Taller Nacional de Nuevas Tecnologías aplicadas al Sector Agroalimentario” celebrado en Valladolid el pasado año, 9 de cada 10 empresas cuentan con un equipo informático y con acceso a Internet, respondiendo así a los nuevos patrones de consumo que imperan en la sociedad actual. Desde esta perspectiva, los sistemas de comercio electrónico desempeñan un papel fundamental en el marketing agroalimentario, favoreciendo la internacionalización de forma notable.

Además, la página web de las empresas también adquiere nuevas funciones. Se observa como deja de ser meramente informativa para centrarse en la apertura de mercados. Especial importancia cobran las herramientas orientadas a la exportación y marketing de productos. Hablamos del marketing 2.0, donde la interacción con los usuarios y las tiendas virtuales son sus pilares fundamentales. Sin embargo, lo que no deja de sorprender es la infinidad de recursos que se pueden obtener a partir de las redes sociales, puesto que un buen uso de los mismos llevará asociado, en la mayoría de los casos, una estrategia eficaz de marketing.

Son diversas las empresas  del sector agroalimentario que deberían reflexionar y entender que la era actual está dominada por los nuevos medios. Entonces, ¿por qué considerarlos un obstáculo en lugar de una oportunidad?

 

El sector agroalimentario y la Unión Europea

Diversidad” es el término que mejor define el sector hortofrutícola en la Unión Europea. Nos encontramos con una diversidad en el producto y en los métodos de producción; diversidad en las explotaciones y organizaciones agrarias; diversidad en los canales, con ventas directas y minoristas especializados, entre otros; diversidad en la forma de consumo, con productos de IV y V gama; y por último, diversidad en las condiciones laborales.

Por otra parte, el sector hortofrutícola también se asocia al comercio intercomunitario, donde las importaciones se hallan en constante crecimiento, más aún que el comercio interno de la UE. Entre las frutas y verduras que más destacan en las importaciones de la UE procedentes de terceros países se encuentran la manzana, la pera, el limón, la naranja y el tomate. El problema radica en que, frente a un fuerte volumen de importaciones, las exportaciones se hallan un tanto estancadas, lo que deja una balanza negativa en el sector.

Estructuras empresariales del sector agroalimentario en España

En el sector hortofrutícola español podemos distinguir diferentes tipos de empresas. En las agrofactorías vegetales, la producción agraria y manipulación agraria se integran en una única empresa, estando dirigida la producción al exterior. Por otra parte, en las Cooperativas y Sociedades Agrarias de Transformación  (SAT) de origen del sistema de horticultura intensiva, la producción viene realizada por los socios. Otra estructura empresarial es la derivada de las alhóndigas tradicionales, en manos de mayoristas, que poseen una central hortofrutícola y compran la producción de sus proveedores. De la misma manera, encontramos organizaciones verticalizadas y especializadas en el plátano, así como empresas centradas en un solo producto, como cooperativas de fresa.

En relación a los cítricos, también pueden distinguirse las cooperativas de primer grado de cítricos o los mayoristas en origen de cítricos. Con respecto a la fruta de temporada, están las cooperativas de fruta de temporada y los mayoristas de fruta de temporada. Por último, no debemos olvidar las cooperativas de segundo grado y los grandes operadores de los mercados horofruitícolas.

 

 

 

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