La cerveza holandesa Grölsch  ha decidido realizar una campaña para que los usuarios identifiquen el packaging de su producto y reconozcan a la cerveza que se anunciaba a la hora de comer en sus hogares. Con este anuncio se demuestra que una buena música, si está acompañado de un buen spot, pueden hacer que el producto destaque por encima del resto.

Para esta ocasión la cerveza holandesa Grölsch ha decidido poner en su nueva campaña para los medios audiovisuales una buena música que sirve como base sonora para una sucesión rítmica de los descorches tan característicos que tienen las botellas de cerveza de esta marca. El `plof´ tan exclusivo que provoca Grölsch sirve como reclamo para que a los consumidores le entren ganas de beber una buena cerveza muy fría para combatir con el calor de la época estival.

El descorche de la cerveza funciona como el sonido de la campanilla del perro del fisiólogo ruso Iván Pavlov, uno de los padres del condicionamiento clásico. El condicionamiento pauloviano se estructura conforme a dos conceptos básicos, el concepto de estímulo y el de respuesta.  En esencia, Paulov vino a demostrar que cuando asiduamente se asocia un estímulo a una respuesta determinada (por ejemplo el plato de comida al sonido de una campana), siempre que el sujeto perciba ese estímulo en el mismo entorno y circunstancias, ofrecerá una misma respuesta (el perro segregará saliva cuando escuche la campana, vaya o no vaya a comer).

Esta estructura de estimulo- respuesta se aplica al mundo de la publicidad y del marketing muy recurridamente. En el caso de esta conocida marca cervecera, se ha utilizado como estímulo el sonido del descorche de la botella, lo que constituye  una buena forma de atraer al consumidor, ya que el packaging tiene unas características muy especiales.

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