En solo cinco años, el 80% de la superficie del campo de Cartagena dedicada a la producción de pimiento ha pasado de los métodos de control químico a los de control biológico de plagas.

Juan Antonio Sánchez, investigador coordinador del Equipo de Control Biológico de Plagas del Imida, Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental, ha afirmado que sus estudios se están extendiendo a otros cultivos agrícolas. En la actualidad se están aplicando a frutas y hortalizas como la pera, el melón y el tomate.

El control biológico de plagas ha progresado sustancialmente gracias a la investigación. Por consiguiente, su utilización en los cultivos ha dado lugar a resultados muy rentables. La aplicación del control biológico en la producción de peras ha reportado hasta 850 euros por hectárea, según ha constatado la denominación de origen. Esto significa que ha mejorado notablemente la rentabilidad económica de dichas explotaciones.

El control biológico de plagas no solo hace las explotaciones más sostenibles, si no también más rentables

Para que cualquier programa de control biológico de plagas tenga éxito, es esencial tener en cuenta las características únicas de cada región y cultivo. Además, también debe poner en práctica estrategias agroambientales comunes debido a lo mucho que la calidad de su entorno puede afectar tanto a la prevalencia de las plagas como al número de depredadores naturales.

El Imida se dedica a promover la sostenibilidad medioambiental mediante la aplicación de tratamientos biológicos en los cultivos agrícolas. Esto nos permite reducir significativamente la cantidad de productos químicos tóxicos utilizados y garantizar una mayor protección de nuestro planeta.

Víctor Serrano, director del Imida, ha destacado que el uso de depredadores naturales ha reducido drásticamente las aplicaciones de pesticidas químicos en muchos cultivos. En concreto, en un 80-90%. Esto supone reducir la huella ecológica, mejorando la vida de los agricultores y eliminando las sustancias tóxicas de los alimentos. En consecuencia, se puede garantizar que la producción agrícola siga siendo económicamente viable y beneficiosa para todos los implicados.

Serrano destacó que la Región de Murcia inició en los años 90 la investigación sobre el control biológico de plagas, empezando por el pimiento. Señaló que fue un avance importante en la agricultura internacional, ya que demostraron que es factible utilizar este método en el clima mediterráneo.

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