Ya han pasado casi treinta años desde que aquella empresa dedicada a la producción de cava situada en Barcelona creara aquel mítico Anna, un cava con tanta personalidad como la compañía que lo ideó allá principios de la década de los ochenta, Codorníu.
En concreto fue en el año 1984 cuando Codorníu lanzó al mercado su primer Anna, un cava que conquistó a los profesionales de la hostelería española por su carácter innovador, un rasgo distintivo éste que venía determinado por la combinación exitosa de la uva chardonnay con las tres variedades más características y mediterráneas de la Denominación de Origen del Cava, macabeo, xarel-lo y parellada.
Una crianza extensa

Cava gastronómico y moderno
El nuevo Anna Blanc de Blancs que ofrece Codorníu a un precio aproximado de 10 euros es un cava gastronómico, ya que está elaborado sobre todo con la variedad chardonnay, una uva que confiere a la bebida final una paleta de aromas y una cremosidad que lo convierten en apto para maridar con múltiples tipos de cocina, pero también para disfrutar de un menú de principio a fin y a cualquier hora del día.
La modernidad es otro de los rasgos definitorios de este nuevo cava; con un diseño elegante que se caracteriza por el color blanco de la botella y por un refinado toque dorado que sorprende a comensales y profesionales del sector hostelero, Anna Blanc de Blancs se presenta como un producto que respeta la esencia femenina y sutil de su antecesor, pero que aporta una imagen revolucionaria y rompedora.











