En primer lugar es importante saber qué es el agua con gas: agua a la que se le añade ácido carbónico, lo que produce una reacción ya que este ácido entra en descomposición y libera dióxido de carbono a modo de burbujas si el líquido es despresurizado. El resultado recibe el nombre de agua carbonatada.

También conocida como agua gasificada y no debemos obviar que las hay de muchos tipos, como así lo recoge la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU): bicarbonatadas, cálcicas, sulfatadas, sódicas, magnésicas, cloruradas.

Todas ellas comparten su composición: agua con ácido carbónico disuelto, que es lo que le da la apariencia burbujeante.

Además del ácido carbónico contienen otros componentes como calcio, sodio, cloro, nitrógeno y magnesio, una composición muy similar a la del agua normal. Con un pH entre 6 y 7, el agua con gas tiene un punto de acidez particular. Lo que diferencia a este tipo de bebidas depende de factores como los métodos de carbonatación, las fuentes de agua y los ingredientes añadidos.

Aunque en España el agua sin gas es más consumida, la versión con gas está creciendo en los últimos años situándose en los 115 kilos en 2021. Los consumidores, cada vez más preocupados por su salud, recurren a este tipo de agua por considerarla como alternativa más saludable a los refrescos y los zumos porque, a menudo, es considerada como una mejor opción.

El agua carbonatada se ha convertido en la bebida de moda este verano, pero ¿qué mitos hay en torno a esta bebida que convence cada día a más paladares?

1. “Hidrata menos que beber agua natural”

FALSO: Hablamos de agua infusionada con gas carbónico, por lo que hidrata igual. De hecho, beber agua carbonada puede ayudar a mantener una mayor hidratación durante el día a aquellos que no suelen beber agua sin gas, puesto que son muchos quienes prefieren beber bebidas con gas y para los que es más fácil de beber que el agua del grifo o mineral. De esta manera, introducir el hábito de beber agua con gas como alternativa a los refrescos tradicionales ayudará a que bebas más agua y te mantengas más hidratado a lo largo del día.

2. “Ayuda a reducir el consumo de refrescos tradicionales”

VERDADERO: las burbujas contenidas en el agua carbonada nos aportan la misma sensación burbujeante que un refresco tradicional. Además, nos permite y añadir nuestras frutas y hierbas aromáticas favoritas para preparar deliciosos cocteles para disfrutar y que el sabor sea un factor que haga más apetecible la bebida.

1. “Engorda”

FALSO: el agua con gas, al igual que el agua normal, carece de calorías. La necesidad de beber agua al día se mantiene intacta tanto con agua sin gas como si optamos por con gas. Una ventaja es la sensación de saciedad que es mayor al beber agua sin gas, lo que se traduce en un factor positivo al afrontar por ejemplo una dieta de adelgazamiento.

2. “Mejora la salud”

VERDADERO: Esta bebida carbonada es beneficiosa para nuestro sistema digestivo y circulatorio. Por un lado, tiene un impacto positivo en los movimientos intestinales. La combinación del gas carbónico con el pH ya ácido del estómago aumenta la segregación de jugos gástricos ayudando a mejorar la digestión de los alimentos. Además, está especialmente recomendada para personas que sufren problemas intestinales como estreñimiento o dolor de estómago-

El agua con gas es una buena manera de hidratarnos, aunque es importante leer bien la etiqueta para comprobar que realmente se trata solo de agua con gas carbónico, sin ingredientes ni azúcares añadidos (del estilo de las gaseosas). Asimismo, esta bebida tiene numerosos beneficios, no obstante, se debe tomar con moderación. A pesar de las muchas propiedades de esta bebida, cada persona tiene un metabolismo y unas necesidades distintas y no debemos olvidarlo.

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