El informe ‘El consumidor de alternativas vegetales al yogur y a la leche’ indica que el 57,7% de los encuestados consume productos de base vegetal en sustitución de la leche. Sin embargo, el 98,6% de los encuestados sigue consumiendo los productos lácteos habituales.

La leche, especialmente de vaca, forma parte de la alimentación humana prácticamente desde el nacimiento, y conforma una sólida base en numerosos productos lácteos, que todos alguna vez hemos consumido. Estos productos constituyen una importante fuente de elementos como el calcio o el zinc y son ricos en proteínas de alto valor biológico, ya que aportan aminoácidos esenciales. Contienen vitaminas del complejo B y vitamina D que mejora la absorción del propio calcio y, además, son fuente de grasas y carbohidratos. Por ello, y por la alta tradición en su consumo, es conocido por todos que la leche ha sido y continúa siendo una parte vital de nuestra alimentación.

Sin embargo, existen diversos alimentos, como las bebidas de origen vegetal, que habitualmente se emplean como sustitutos o alternativas a la leche, especialmente en dietas vegetarianas estrictas o en personas alérgicas o intolerantes. Algunos de estos productos han sido consumidos desde hace siglos, como las bebidas a base de soja y almendra, y otros, como diversas bebidas a base de cereales y otros frutos secos están aumentando su popularidad en el mercado en los últimos años.

Muchas personas optan por consumir estos productos de forma preferente o en sustitución de la leche, y ha quedado constatado que cualquiera de estas alternativas se puede consumir sin problema dentro de una dieta equilibrada. Sin embargo, a pesar del aumento de popularidad y de haber pasado de ser una mera moda a un importante componente alimenticio, es necesario preguntarse: ¿son iguales estos productos a la leche?

Para responder a esta pregunta únicamente es preciso conocer la composición nutricional de las alternativas, por ejemplo, de la leche entera y de la bebida de soja, y realizar una comparativa entre ellas. Esto nos va a permitir conocer si un alimento, como la bebida de soja, puede ser capaz de sustituir por completo a la leche, o si, por el contrario, debe de emplearse únicamente como un complemento.

Si comparamos ambos productos, algunas de las diferencias más llamativas se encuentran en el aporte calórico, habitualmente mayor en el caso de la leche, y en el aporte de proteínas. Las proteínas de origen vegetal poseen un valor biológico menor al de la leche, lo que da lugar a un déficit en determinados aminoácidos esenciales. Además, la gran variedad de grasas que aporta la leche entera (3,8 g) no es capaz de ser lograda por una bebida de soja (1,8 g). No obstante, su contenido en calcio es similar, siendo una fuente adecuada tanto de éste como de otros elementos, como por ejemplo el hierro. Y a pesar de aportar la mitad de grasas, bien es cierto que contiene una importante proporción de ácidos grasos poliinsaturados, que poseen por lo general efectos beneficiosos en el organismo, disminuyendo el colesterol en sangre y favoreciendo su circulación.

Gracias a pocos datos como estos, y a pesar de haber sido definidos de forma breve, podemos hacernos una idea de la situación y comprobar un sencillo hecho, y es que como con cualquier alimento, se puede escribir una lista de pros y contras, ya sea en el caso de la leche o en el de cualquier alternativa vegetal a ella. Sin embargo, y como sabiamente nos han enseñado siempre nuestros mayores, “todo exceso es malo”.

Podríamos pasarnos horas y un gran número de páginas en este espacio para enumerar lo positivo y lo negativo de cada alternativa, pero observar los datos nos puede dar una idea de que las bebidas vegetales, como norma general no deberían utilizarse como sustitutos totales de la leche, sino que pueden plantearse como alimentos complementarios. Constituyen una base alimenticia con un importante valor nutritivo y son una gran fuente de bienestar y beneficios para el organismo. Sin embargo, la sustitución total de la leche por este tipo de productos, puede producir determinadas carencias. Únicamente debe emplearse de esta forma en el caso de indicaciones médicas o si se sigue una dieta vegetariana o vegana que limite el consumo de estos productos, en provecho de diferentes alternativas vegetales.

Ningún exceso es bueno, de modo que es recomendable que la elección venga determinada por las apetencias o necesidades individuales. Una bebida de soja no aporta lo mismo que la leche, pero debe quedar claro que existe el viceversa. Así, crear una simbiosis entre todas las alternativas, siempre que sea posible, puede disminuir cualquier tipo de riesgo para el organismo y suponer un mayor beneficio para nuestra salud.

Alberto Imbernón Mulero

Doctorando en Técnicas Avanzadas en Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario.

Cartagena, Región de Murcia, España

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