Vino sin alcohol es la última apuesta de Unión Vinícola del Este (Uveste), bodega de la familia Hevia Ferrer ubicada en Requena (Valencia), que ha visto crecer este sector y considera que puede atraer nuevos consumidores al sector vitivinícola, especialmente los jóvenes.

En diciembre de 2021, esta bodega especializada en cava ecológico adjudicó los derechos de explotación a la empresa vinícola Desalco especializada en desalcoholización de vino, y este año prevé aumentar la producción un 60%, hasta los 1,6 millones de litros.

“Hay un mercado importante que está creciendo y no sólo la parte de desalcoholización sino también la posibilidad de elaborar vinos de baja graduación, esto va a atraer a otro tipo de consumidor”, según declaraciones de Diego Jiménez Hevea de Uveste.

El bodeguero agregó que la percepción en el mundo del alcohol es que los consumidores jóvenes, que prefieren cerveza o licores, han perdido el interés en el vino, y que productos como el vino sin alcohol o el vino enlatado pueden atraer a este tipo de cliente.

Según él, no hay peligro de que el consumo de alcohol sin alcohol perjudique al alcohol común, al contrario, “aumentará el consumo total”, similar a lo que sucedió en el ámbito de la cerveza cuando se introdujo la variedad sin alcohol.

Uveste respalda su apuesta con datos de la consultora de análisis de mercado IWSR Market Analysis, que indica que el mercado de bebidas desalcoholizadas crecerá un 8% hasta 2025, 10 veces más de lo esperado para las bebidas alcohólicas en el mismo período (0,7%).

Según la misma fuente, las bebidas sin alcohol o con bajo contenido alcohólico han crecido más de un 6% en 2021 en 10 mercados globales, incluido España, que es el segundo mercado mundial de bebidas con bajo o bajo contenido alcohólico, solo superado por Alemania, y ambos países han aumentado la producción de esta bebida en aproximadamente un 2% para 2021.

Desalcoholizar para “Grandes Marcas”

Actualmente, Uveste está utilizando Desalco para producir vino sin alcohol para otras «grandes marcas» del mercado, señaló Jiménez, quien también espera producir este vino en el futuro también para su propia marca, aunque de momento no es posible para poder cumplir con la normativa de la denominación de origen del cava a la que se adhiere la bodega.

La planta que adquirieron utiliza un método de desalcoholización a baja temperatura que evapora y separa el alcohol del vino del resto del caldo, reduciendo la pérdida de aromas, haciendo se pueda obtener un mayor volumen de vino desalcoholizado, explica Jiménez.

“Hemos apostado por la última tecnología, que nos permite desalcoholizar hasta 100.000 litros a la semana, en línea con la evolución que prevemos del mercado nacional. La razón de ser de esta inversión es ayudar a bodegas a entrar en este atractivo segmento del mercado”, continuó el presidente de Uveste.

Según Jiménez, en el proceso de desalcoholización, una de las principales claves es empezar con un «buen vino base». «Cuanto mejor es el vino base, más aromático está, el resultado final va a ser mejor», indicó.

Que el vino base tenga un precio asequible es también importante de cara al coste en las tiendas del producto final, ya que, como cuenta el bodeguero, «el desalcoholizar encarece el vino en 50 céntimos por litro».

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