En otro tiempo, las frutas y verduras frescas se comercializaban de manera exclusiva en los tradicionales mercados callejeros o en pequeñas fruterías. Con el tiempo, estos productos se hicieron un hueco en los supermercados y grandes superficies; nació entonces una nueva tendencia, las frutas y verduras envasadas. Con estos nuevos productos la empresa ahorra costes y recursos humanos y, al mismo tiempo, responde a las nuevas demandas del consumidor, inmerso en la vorágine laboral, que impone unos horarios con los que difícilmente se puede conciliar la vida familiar con la laboral.

Esta tendencia sigue vigente en la mayoría de superficies comerciales, con estantes que muestran al cliente toda una variedad en frutas y verduras limpias y listas para consumir, envueltas con papel de film o recipientes de colores y formas que llaman la atención del consumidor.

Ahora bien, en los albores del siglo XXI, las frutas y verduras frescas, sin lavar, ni cortar, ni envasar están tomando cada vez más protagonismo en algunas cadenas de supermercados. Lo natural y ecológico está marcando tendencia, y el consumidor empieza a sentir la necesidad de adquirir los productos hortofrutícolas tal y como los recoge el trabajador que los cultiva, esto es, sin envasado.

SuperDumbo, Sangüi, Carrefour, Hipercor, etc. No son pocas las cadenas de supermercados que, teniendo en cuenta este hecho, compaginan la venta de frutas y verduras de cuarta gama con la tradicional sección de frutería, repleta de materias primas comercializas a granel.

 

Verduras en el supermercado

Un estudio llevado a cabo por la Universidad de La Rioja y publicado en la revista ‘Journal of the Science of Food and Agriculture’ en el año 2008, afirmaba que ciertos elementos que conforman los supermercados, como la luz artificial, afectan de manera negativa al color y los nutrientes de las frutas y las verduras, es decir, acortan la vida de estas materias primas.

Las verduras envasadas y expuestas a la luz del supermercado, según el análisis realizado por este grupo de científicos, acumulan mayor dióxido de carbono en su atmósfera, lo que tiene como consecuencia una menor acumulación de oxígeno, ya que el papel de film no traspira lo que debería. Estos datos se traducen en el hecho contrastado de que son los envases de las verduras los que acortan la vida de estos alimentos hasta un 60%.

Por esta y otras razones, y a pesar de que la exposición lumínica de los supermercados afecta a todas las verduras en mayor o menor medida –estén envasadas o no-, la Universidad de la Rioja recomendó en su día el consumo de productos hortofrutícolas poco procesados.

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