La organización agraria La Unió Llauradora ha alertado recientemente de la detección en la Comunitat Valenciana de un nuevo cotonet, Phenacoccus solenopsis, una cochinilla harinosa que afecta principalmente a hortalizas solanáceas como pimiento, tomate y berenjena, además de a determinadas plantas ornamentales.
Las primeras detecciones se han localizado en la provincia de Alicante, concretamente en un limonero en Elche y en una planta ornamental en Crevillent. La Conselleria de Agricultura ya ha comunicado oficialmente la aparición de esta plaga al Ministerio de Agricultura, al tratarse de la primera detección confirmada en la península ibérica.
Según la información disponible, en una fase inicial no se considera una plaga de alto riesgo. De hecho, la Comisión Europea, tras su correspondiente evaluación, ha decidido no incluirla dentro de la lista de plagas de cuarentena recogidas en el Reglamento de Ejecución (UE) 2019/2072. No obstante, su presencia genera preocupación en el sector por el historial reciente de introducción de plagas importadas.
Originario de Norteamérica, Phenacoccus solenopsis se ha extendido en los últimos años a todos los continentes y ya ha sido detectado en países europeos como Italia, Francia, Grecia, Chipre y en Canarias. Se trata de una plaga polífaga, capaz de alimentarse de más de 300 especies vegetales, afectando especialmente a brotes jóvenes y excretando melaza, lo que favorece la aparición de hongos como la negrilla y atrae a hormigas.
Desde el punto de vista productivo, las grandes poblaciones de este cotonet pueden provocar reducciones de rendimiento, debilitamiento de las plantas y pérdidas económicas, especialmente en cultivos hortícolas intensivos y ornamentales.
Desde La Unió se insiste en la necesidad de reforzar los controles fitosanitarios en frontera y en origen, recordando que el aumento del comercio global incrementa el riesgo de introducción de nuevas plagas. Un escenario que, de no gestionarse con medidas preventivas eficaces, puede derivar en restricciones comerciales y mayores costes de control para productores y administraciones.
La detección de este nuevo cotonet vuelve a situar la sanidad vegetal como un eje clave para la sostenibilidad y competitividad de la cadena agroalimentaria valenciana.


