El berro (Nasturtium officinale), también llamado agrón, berro de agua o mastuerzo de agua es una planta perenne común en arroyos, pantanos y torrentes de aguas claras, desde el nivel del mar hasta altitudes de 1600 metros en las montañas.

Forma parte de la familia de las Brassicaceae al igual que la col rizada, el repollo y las coles de Bruselas.

Es una planta acuática o semiacuática de entre 10 a 50 cm de altura. Suelen agruparse en colonias de mucha cantidad de plantas juntas. En las aguas calmas y frescas pueden formar pequeños tapices flotantes o quedar acumuladas en las orillas cuando la corriente es más fuerte, con las raíces fijadas al fondo del curso de agua.

Los tallos ascendentes son huecos y carnosos.

Las hojas, verde oscuras, son lisas y poseen folíolos más o menos numerosos a los lados de un eje principal (raquis), como si fueran las barbas de una pluma. Son las que se consumen en ensaladas, cremas de verduras o salsas a pesar de su sabor amargo.

Las flores son pequeñas y blancas y están dispuestas en ramilletes terminales.

Las hojas y las flores se utilizan con fines medicinales.

Los frutos son cápsulas ovoides que van apareciendo a lo largo de la parte superior del tallo a medida que la planta madura.

 

Historia del berro

 

El berro es uno de los vegetales más antiguos conocido y consumido por los hombres.

Podríamos remontarnos a los romanos, los griegos y los persas y ya figura en sus historias.

Los persas recomendaban darlo a los niños para fortalecer su crecimiento.

También se lo recomendaba para los soldados persas y griegos porque notaban que su consumo les daba más resistencia y fuerza. En ese caso solían consumirlos en ensaladas con aceite y vinagre.

Hipócrates, célebre médico griego, trataba los desórdenes sanguíneos de sus pacientes en el hospital de Cos, con berro. También consideraba que funcionaba como estimulante y expectorante.

Dioscórides, también médico griego, le otorgaba cualidades afrodisíacas.

Los romanos lo usaban para prevenir la caída del cabello y la caspa.

En su conocido libro “Naturalis Historia”, Plinio el Viejo lo describía y ensalzaba sus cualidades. Decía que su nombre, nasus tortus traducido como “que hace torcer la nariz”, provenía de las muecas que hacían los que lo ingerían debido a su amargo sabor.

Se sabe que la primera plantación de berros se realizó en Alemania en el siglo XVI.

En 1636 un herbolario llamado John Gerard al igual que el médico militar inglés John Woodall lo recomendaron para evitar el escorbuto (enfermedad provocada por el déficit de vitamina C).

Según el libro “James Cook y la conquista del escorbuto”, el famoso marino pudo dar la vuelta al mundo 3 veces debido a la dieta rica en berro que seguían sus marineros.

Los franceses comenzaron a cultivarlo en el siglo XVII, aunque cien años antes Ambroise Paré (médico francés considerado el padre de la cirugía moderna) lo recetaba para aliviar la sarna en los niños.

En el siglo XIX se extendió por toda Francia, especialmente en los alrededores de París y en la región de Normandía.

Los ingleses comenzaron a cultivarlo hacia el año 1800.

 

Variedades de berro

 

Existen cuatro variedades de esta planta:

  • Berro mastuerzo: es el más común. Las hojas crecen en forma de roseta, son hendidas y lobuladas. Es el más picante y crece en Dinamarca, Holanda, Bélgica, Inglaterra y Francia. Es de crecimiento muy rápido.
  • Berro de fuente o de agua: crece dentro del agua y es el más nutritivo. Sus hojas son grandes y oscuras. Es la especie más consumida en Europa y Latinoamérica. Posee hojas grandes y redondeadas de color verde oscuro y sus tallos son carnosos.
  • Berro coclearia: sus hojas son brillantes, arqueadas y tienen forma de cuchara. Crece silvestre en Europa Central y Septentrional. En Alemania se la conoce como “planta del escorbuto”.
  • Berro de invierno: se cultiva en pequeñas cantidades en Francia, Estados Unidos y España. Se considera dentro de esta categoría al Daikon, que en realidad no es un berro sino un rábano, pero tiene un sabor similar al de los berros. La diferencia es que el Daikon pierde todas sus propiedades al ser cocido por lo que se recomienda comerlo crudo.

 

Composición nutricional del berro

 

La gran parte del berro está formada por agua (94 %), sin grasas ni colesterol y aproximadamente 20 Kcal por cada 100 gramos de la verdura.

Contiene cantidades importantes de algunos aminoácidos como arginina, alanina, glicina, histidina, leucina, isoleucina, metionina y tirosina, entre otros.

Posee vitaminas A, B1 (tiamina), B3 (niacina), B6 (piridoxina), B9 (ácido fólico), C (es por eso por lo que se lo utilizó desde la antigüedad para prevenir el escorbuto) y E.

Dentro de su contenido de minerales es importante su gran cantidad de sodio (que no lo hace recomendable para pacientes hipertensos), potasio, calcio, hierro, fósforo, manganeso, zinc, iodo.

También posee glucosinolatos como gluconasturtósido y la gluconasturina (de la que deriva un aceite esencial), flavonoides, carotenoides y ácidos grasos en pequeñas cantidades (oleico, linoleico y palmítico).

 

 

Beneficios para la salud del berro

 

1-    Mejora la salud de la vista y de la piel

Esto se debe a su contenido en vitamina A. En forma de champús o lociones capilares actúa contra la dermatitis seborreica y ayudando a disminuir la caída del cabello. También ayuda en el tratamiento del acné.

2-    Fortalece el sistema inmune

Gracias a su contenido en vitamina C ayuda a estimular la acción de los leucocitos.

3-    Actúa a nivel del aparato respiratorio

Tiene cualidades expectorantes, antitusivas y descongestivas por lo que ayuda a combatir gripes, sinusitis, resfríos, faringitis, laringitis, bronquitis y tos de otras etiologías.

4-    Previene las enfermedades cardiovasculares

Como los infartos de miocardio y la aterosclerosis

5-    Previene la anemia

Contiene varios nutrientes que ayudan a esta enfermedad: ácido fólico y hierro (indispensables para la formación de glóbulos rojos) y vitamina C que ayuda a la mejor absorción del hierro en el organismo.

Se calcula que el 25 % de la población mundial padece algún tipo de anemia, siendo los niños, los ancianos, las embarazadas y madres lactantes los más vulnerables.

6-    Fortalece los huesos

Debido a la presencia de calcio y vitamina K (que ayuda a la mejor absorción de ese mineral) se indica en pacientes con osteopenia u osteoporosis, así como para ayudar en la recuperación de lesiones óseas, fracturas y traumatismos.

7-    Mejora la digestión

Por su contenido en fibras promueve un mejor funcionamiento intestinal.

Al ser tan amargo genera la secreción de jugos gástricos desde la mucosa del estómago, en respuesta a una estimulación a través del nervio vago. De esta forma aumenta la sensación de apetito y la necesidad de comer. Por eso se indica en convalecientes y en pacientes con anorexia nerviosa.

También actúa como antiparasitario a nivel intestinal, promoviendo su expulsión.

8-    Disminuye el nivel de glucosa en sangre

Por esta acción se utiliza como ayudante en el caso de pacientes diabéticos o con resistencia a la insulina, pero siempre acompañando el tratamiento médico indicado.

9-    Actúa como un agente anticancerígeno

Debido a su contenido en antioxidantes, entre los que se destacan los glucosinolatos. Estos compuestos se transforman en isotiocianatos al cortar o masticar el berro. Los isotiocianatos, como el sulfofarano y el fenotiocianato de fenotilo, actúan protegiendo las células sanas del daño oxidativo, inactivando los productos químicos cancerígenos y bloqueando el crecimiento y diseminación de los tumores.

Se han hecho estudios prometedores en cáncer de colon, mama (según un estudio realizado en el año 2010 en la Universidad de Southampton), pulmón, próstata y piel.

10- Previene el escorbuto y otras avitaminosis

El escorbuto, enfermedad causada por el déficit de vitamina C, ha sido tratado con éxito desde la antigüedad alentando el consumo de esta planta. También tiene cantidades importantes de otras vitaminas, lo que lo hace un super alimento para evitar las avitaminosis, la falta de energía, la fatiga y la debilidad, sobre todo en períodos de convalecencia de enfermedades agudas, embarazadas y ancianos.

11- Actúa a nivel del aparato urinario

Posee una acción diurética bastante potente por lo que se indica en casos en los que se necesite aumentar la producción de orina: hipertensión arterial, infecciones de vejiga (cistitis), retención de líquidos, edemas, oliguria y como preventivo de la aparición de litiasis renal (cálculos del riñón).

Por este mismo mecanismo disminuye la cantidad de ácido úrico en sangre por lo que evita la aparición de gota o en casos de ya estar instalada la enfermedad, disminuye el dolor que suele acompañarla.

12- A nivel salud bucal

Los extractos de berro se usan para el tratamiento de alguna patologías bucodentales como la gingivitis, la pulpitis y la glositis.

 

Contraindicaciones del berro

 

Debería evitarse el consumo de berro en personas con gastritis, úlcera gastroduodenal e hipotiroidismo.

 

¿Cómo incorporar el berro en tu vida diaria?

 

Se puede comer fresco, teniendo cuidado de lavarla muy bien.

También se puede preparar zumo de berro licuándola con agua e incluso combinándola con otros sabores no tan amargos, como miel de romero o tomillo.

Para las enfermedades respiratorias existe el jarabe de berro (3 a 5 cucharaditas por día).

Para uso externo en champús, lociones capilares y colutorios para enjuague bucal.

 

 

 

 

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