La producción europea de manzanas y peras para la campaña 2025/2026 será finalmente superior a la estimada el pasado verano. Según la última actualización de la Asociación Mundial de Manzanas y Peras (WAPA), el volumen total alcanzará cerca de 11 millones de toneladas de manzanas y algo más de 1,8 millones de toneladas de peras, lo que supone un incremento respecto a las previsiones publicadas en Prognosfruit el pasado mes de agosto.
El repunte se atribuye a las condiciones meteorológicas favorables de finales de verano, que permitieron una mejora general del tamaño y la coloración de los frutos en las variedades de recolección media y tardía. No obstante, la producción continúa por debajo del potencial pleno del continente, estimado en unos 13 millones de toneladas de manzanas y más de 2 millones de peras.
Entre los países con mayores revisiones al alza destacan Polonia, con 400.000 toneladas adicionales, Alemania, con entre 60.000 y 80.000 más, y Bélgica, Países Bajos y Francia, con incrementos más moderados. En peras, el crecimiento se concentra en Bélgica, Países Bajos y Francia, mientras que Italia registra un leve descenso.
A pesar de los ajustes, la WAPA considera que el mercado europeo se mantiene equilibrado. Las existencias iniciales eran reducidas, lo que ha facilitado una transición fluida entre campañas. Además, las exportaciones comunitarias han crecido un 20% interanual, impulsadas por la menor competencia de Turquía y la apertura de nuevos destinos en Oriente Medio, África del Norte y Asia.
El secretario general de la WAPA, Philippe Binard, subraya que la campaña se presenta con perspectivas positivas: “La producción es algo superior a lo previsto, pero sigue en niveles razonables, los stocks están limpios y las oportunidades de exportación continúan ampliándose”.
Con todo, el sector afronta retos estructurales como el encarecimiento de los costes de producción, la adaptación al cambio climático y la necesidad de mantener el consumo en un contexto de competencia creciente con otras frutas. Los analistas apuntan a que la sostenibilidad, la innovación varietal y la atracción de relevo generacional serán claves para asegurar el futuro de la manzana y la pera europeas.



