El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha planteado este lunes a la Administración estadounidense la necesidad de incorporar el aceite de oliva y otros productos de relevancia para España en el listado de bienes exentos de aranceles.
La petición se formuló durante una reunión bilateral con el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, y el representante comercial del país, Jamieson Greer, celebrada en paralelo al encuentro de ministros de Comercio de la Unión Europea. En ese foro se revisó el estado del acuerdo alcanzado hace unos meses para evitar una escalada comercial entre ambos bloques.
Según explicó Cuerpo tras la reunión, España defendió dos prioridades: avanzar hacia un marco común para el acero, el aluminio y sus derivados, y ampliar la relación de productos con arancel cero, entre los que figura el aceite de oliva. El ministro destacó que este producto “no solo es clave para España, sino también para el consumidor estadounidense”, recordando que tan solo el 2 % del aceite de oliva que se consume en EE. UU. es de producción propia. Por ello, la eliminación de aranceles supondría —señaló— un beneficio tanto para productores españoles como para los compradores del país norteamericano.
Cuerpo subrayó también que España considera imprescindible una coordinación estrecha en el ámbito del acero y el aluminio para afrontar el problema global del exceso de capacidad, y señaló que existe especial interés en reforzar la cooperación con Reino Unido. A su juicio, hay margen para cerrar “un acuerdo específico” que resulte favorable para todas las partes implicadas.
En la reunión de ministros europeos también se revisaron los principales acuerdos comerciales en negociación por parte de la Comisión Europea, con especial atención al pacto con Mercosur, sobre el que —según trasladó el ministro— existe una impresión general de que podría firmarse antes de que finalice el año.
Por su parte, el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, aseguró que la Unión Europea está cumpliendo con los compromisos adquiridos en el acuerdo con Estados Unidos el pasado verano. Como ejemplo, señaló que las compras europeas de energía considerada estratégica —gas natural licuado, energía nuclear y petróleo procedente de EE. UU.— ya alcanzan los 200.000 millones de dólares en lo que va de año.



