Freshis es una startup española nacida en 2020 y fundada por tres emprendedores con experiencia en consultoras internacionales y en el mercado del gran consumo.

Freshis es una alternativa sostenible para consumir las frutas y verduras más frescas “del campo a la mesa”, (repensando el packaging, minimizando el transporte…) con la mejor relación calidad-precio y dando equidad al productor.

  1. ¿Qué es Freshis?

Nuestra razón de ser en Freshis deriva de la problemática que genera la ineficiencia de la cadena de valor actual. La gente es consciente del valor de un tercio de desperdicio alimentario, lo que no conoce es 174 kg de cartón y plástico por tonelada comercializada, ni tampoco los casi 300 kg de CO2 producido por el transporte que llega al consumidor final

Nosotros montamos una cadena logística del campo a la mesa mucho más directa y sobre todo mucho más eficiente.

Para ser más eficientes también minimizando el packaging, estamos trabajando junto a los productores para optimizar los formatos. Para dar un ejemplo, si partimos de las cajas de cuatro kilos que se utilizan en el retail tradicional y pasamos a semi granel de 15 kilos, el impacto sería muy importante.

Hacemos pruebas con los melones para pedir palets directamente a agricultores, lo cual tiene una repercusión a nivel de generación de packaging brutal y también en cuanto a la huella de carbono.

Nosotros intentamos minimizar el packaging y el transporte, desde el productor hasta nuestras instalaciones y hacemos todo el reparto de última milla, es decir, desde nuestras instalaciones hasta el consumidor final en vehículos eléctricos, para como mínimo no tener emisiones locales en las grandes ciudades que es donde operamos.

Entonces, de cara al consumidor ¿qué es lo que somos? Pues entregamos fruta y verdura fresca principalmente, pero también otros productos frescos directamente desde el agricultor en menos de una hora, es decir, con la máxima calidad y conveniencia.

  1. Existe una preocupación real desde vuestra startup por diferenciaros, aportando un plus a la cadena de valor. ¿Es así?

Nosotros no creemos en la cadena logística o cadena de valor actual, en la que resumiendo mucho, hay un productor y un distribuidor.  Del distribuidor pasa al mayorista, también conocido en las grandes ciudades como el asentador de los mercados.

De ahí pasa al retailer, ya sea un supermercado pequeño, una frutería, etcétera y finalmente va al consumidor final en el mejor de los casos. Luego está la cadena paralela que pasa por un distribuidor central de compras, supermercado grande y consumidor final.

Al final lo que acabas teniendo siempre son tres intermediarios desde el inicio. ¿Es real? Sí, porque hay muchos trabajadores que dicen ser productores, pero lo que son realmente es comercializadores y distribuidores, lo que hacen es agrupar a muchos productores.

Este esquema tiene muchas implicaciones en lo que nosotros llamamos las tres eses: sabor, salud y sostenibilidad. Pues llega un producto muy neutro en cuanto a sabor. El consumidor se queja porque el tomate ya no sabe cómo tiene que saber.

Llega un producto con unos valores nutritivos muy bajos porque han estado mucho tiempo en cámaras de refrigeración, incluso cámaras de maduración y llega un producto en definitiva poco sostenible.

Entonces nosotros lo que hemos hecho es montar una cadena logística completamente paralela.

Es decir, resumiendo mucho, nosotros los palets que nos llegan de los productores van directos todos a una plataforma logística que tenemos subcontratada, donde pagamos una cantidad por palet y esa plataforma logística lo que hace es reunir todos los paquetes que nosotros mandamos a través de nuestros productores.

Por último, contamos con un transporte que va de esta plataforma logística a nuestras instalaciones en Barcelona y en Madrid.

Nuestros almacenes están en Plaza de Castilla y el otro en Barcelona, cerca de la calle Balmes, desde allí nosotros hacemos la recepción del producto en formato palet.

Tenemos entre 30 y 40 m2 de cámara de frío para poder almacenar y hacemos la preparación del pedido para llegar al consumidor final. El reparto de material lo tenemos todo internalizado como parte de nuestras operaciones.

  1. En un momento Luis, en el que reina la incertidumbre en el sector para los agricultores, desde la subida de costes, la subida a nivel energético, las repercusiones de la guerra de Ucrania… los productores, se están quejando más que justificadamente porque perciben un precio que en nada puede dar respuesta a sus costes. Vosotros aportáis certidumbres a vuestros agricultores.

Nosotros en Freshis para empezar, pagamos entre diez y 15 céntimos más de lo que paga la cadena de valor tradicional. Y lo podemos hacer ¿por qué? Porque hacemos el comercio directo, y luego no solo eso, sino que les ahorramos entre 15 y 30 céntimos por kilo en lo referente a energía, packaging, etcétera.

Siguiendo en la línea que antes comenté, nosotros compramos en la medida de lo posible en cajas de 15 kilos. Cuando hablamos de packaging puro, sin ningún tipo de logo ni nada porque es una de esas cajas, sólo para logística interna. Esas pueden costar entre 40 y 55 céntimos que repercuten en 15 kilos.

Si nos vamos a una caja de solo cuatro kilos, esa caja costará entre 25 y 30 céntimos más que una de plástico que suele costar alrededor de cuatro o 5 céntimos. Sí, y eso esos 30-35 céntimos los repercute en cuatro kilos, sí, con lo cual al final acabas teniendo una diferencia de prácticamente 8-9 céntimos por kilo solo en packaging.

Sí, y el packaging en los últimos meses, como bien sabes, ha subido, con lo cual los precios que te acabo de decir no deben estar actualizados y la diferencia puede ser aún mayor. Entonces, todo eso al productor le ayuda además al ser una cadena directa tenemos mucho menos transporte.

 

Freshis - packaging - transporte

  1. ¿Y cómo un agricultor se hace suministrador de refrescos? ¿Qué condiciones le pedís?

En Freshis trabajamos con dos tipos de agricultores y el principal es un agricultor a escala, es decir, es un agricultor grande. Para nosotros debe tener tres características: tiene que ser especializado o en su producto o en su categoría. Es decir, no buscamos productores que hagan 15 productos, sino que su especialidad la tengan muy controlada.

Porque al final lo que van a tener controlada es la calidad de proceso y del producto final, y eso para nosotros es muy importante de cara al consumidor. Luego deben tener sus costes controlados y aquí principalmente lo que hace falta para tener los costes controlados es la escala.

No, no podemos trabajar con productores muy pequeños que estén lejos, porque entonces no van a ser eficientes. Empezamos a trabajar con productores de 50 a 100 hectáreas, los más pequeñitos. En esta gama hasta tenemos productores de 2000 hectáreas.

La tercera condición es que no tengan productos de terceros, no nos interesa que produzcan el 20% y compren el 80% restante a otros productores. Somos mucho más flexibles cuando se trata de productores locales, porque eso sí que normalmente son productores multi producto que pueden hacer diez o 15 productos diferentes.

Entonces aquí en Madrid, por ejemplo, en Freshis trabajamos con un productor en San Sebastián de los Reyes, trabajamos con un productor en Fuenlabrada, con otro en Rivas, y estos productores sí que tienen entre cinco y quince productos entre cuatro y 20 hectáreas.

  1. ¿Cuál es vuestra estrategia de expansión hoy en día? ¿Vais a saltar a ciudades como Sevilla o Valencia? ¿Vais a ampliar en Madrid y Barcelona? ¿Qué estrategia tenéis para crecer?

El foco ahora a corto plazo es hacer que Madrid y Barcelona sean rentables. En Madrid estamos a punto de serlo, necesitamos aproximadamente un 20 o 25% más de volumen del que tenemos hoy. Y en Barcelona hemos abierto hace pocos meses.

Sí que es verdad que estamos teniendo bastante tracción, sobre todo también con restaurantes que es un ámbito que aquí en Madrid habíamos tocado muy poco y eso nos está permitiendo coger volumen, pero a corto plazo hacer que estas dos ciudades, entidades.

Una vez hayamos conseguido esto, nos planteamos una tercera y cuarta ciudad en España. Sevilla quizá no es nuestro primer objetivo, pero vemos Bilbao como una ciudad muy atractiva. Valencia también puede ser una ciudad interesante.

Hemos estado hablando con un fondo de inversión para explorar la posibilidad de abrir Lisboa, que también nos va muy bien porque está muy cercana a muchos de los productores que tenemos actualmente.

Y bueno, a partir de ahí, en una tercera fase, queremos abrir ciudades europeas y aquí estamos analizando Munich, Frankfurt y Berlín, aunque somos conscientes de la dificultad que supone la densidad de población que tienen todas estas ciudades, no cabe duda que son ciudades interesantes, porque al final aproximadamente el 70-80% de los productos que venderíamos ahí vendrían de España.

Sí, aquí estamos hablando de aguacates, cítricos o pimientos, que son productos de los que allí no disponen.

  1. Y, por último, Luis. ¿Cómo está funcionando esta ronda de inversión abierta al público?

La verdad es que muy bien. No nos esperábamos tener tanta participación de clientes. No sabíamos que teníamos clientes tan interesados en nuestro modelo. Y nos ha ido muy bien también para escucharlos, para incluir mejoras que podamos introducir, nuevos productos que podemos añadir al portfolio.

Es decir, lo que estamos viendo es que se involucran no solo de forma financiera, sino que también tienen un interés en ir desarrollando el concepto para que, en sus palabras, su compra semanal cada vez sea más completa.

Nos encantaría poder escalarlo lo suficiente como para tener un impacto real en el sector. Porque hoy en día las toneladas que movemos al año significan una pequeña parte de todo lo que se mueve. Pero sin duda, estamos definiendo un modelo que es altamente escalable y que en el futuro se podrá llevar no solo a cuatro o cinco ciudades en España, sino a muchísimas más.

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