la carta de un restaurante: Guía para sacar el máximo beneficio a la carta

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La carta es una herramienta fundamental para cualquier restaurante.Es importante tenerla cuidada para generar buena imagen al cliente y conseguir más ventas.

Para el correcto funcionamiento de un restaurante intervienen multitud de factores como su ubicación física, su presencia en internet, su personal, etc. Pero sin duda uno de los más importantes es la carta.

La carta es una de las mejores herramientas de marketing que tiene un restaurante. A través de ella se transmite la imagen de la marca, la personalidad y el estilo del restaurante. Es algo así como una tarjeta de presentación y por lo tanto se debe cuidar hasta el máximo detalle de ella. ¡Tener una buena presentación es una apuesta segura de ventas!

A través de una carta sea física o digital un potencial cliente elige si ir a comer o no al restaurante por lo que es muy importante que la carta se configure correctamente tanto en su aspecto exterior como en su contenido.Y por supuesto es clave darla a conocer a los clientes potenciales por medio de canales digitales y convencionales.

Para hacer una carta de la que un restaurante pueda sacar ganancias es necesario emplear algunos trucos.

El primer truco es elegir correctamente los platos a incluir y su orden.

Es recomendable destacar en la carta los platos que más suelen gustar. Para elegir cuales son dichos platos es conveniente revisar los datos referentes a las ventas.

Por otra parte, ¿Cómo se pueden resaltar dichos platos?.  Hay que ubicarlos en la esquina superior derecha, en el centro o en la esquina inferior izquierda porque son las zonas de mayor atracción visual. Se deben incluir imágenes muy atractivas de ellos, usar colores llamativos y una pequeña descripción con cierta gracia para hacerlos más apetecibles.

El segundo truco consiste en elaborar cartas separadas por cada categoría de producto. Es decir, hacer una carta para vinos, otra para bebidas, otra para platos principales, otra para postres, y otra para cócteles. El motivo de ello es que una carta demasiado larga es muy probable que al comensal le resulte pesada y no sepa por cuál plato decidirse.

El tercer truco trata de hacer una correcta estrategia de marketing con los platos. El objetivo fundamental es estimular los platos más rentables, es decir, por los que se sacan más beneficios y desalentar los platos menos rentables. Para ello es recomendable clasificar los platos en cuatro categorías.

La primera categoría serán los platos que suelen venderse más y en éstos es dónde se debe aprovechar para subirles el precio y obtener así un mayor beneficio. La segunda categoría son los platos en los que se debe aumentar el beneficio optimizando el coste de ellos pero sin variar su calidad.

 La tercera categoría son los platos que se venden poco. Hay que intentar destacarlos para intentar que se vendan más. Y la última categoría son los platos que no suelen venderse nunca. Si pasado un tiempo no se venden haciéndoles publicidad lo mejor es sacarlos de la carta. ¡Es todo una ingeniería!

El cuarto truco es llamar a los platos con nombres propios caseros o familiares como por ejemplo “croquetas de la abuela lucía”. Parece ser que con esta técnica el cliente se siente más atraído y le genera más confianza. Es una forma de jugar emocionalmente con los clientes.

El quinto truco es establecer dos precios por cada plato. Un precio más pequeño para la ración pequeña y otro precio mayor para la ración más grande. Evidentemente la mayoría se decantarán por la ración pequeña debido a su precio. Pero al ser una cantidad pequeña seguramente repetirán y se obtendrá sin duda más beneficio que si eligen la ración más grande.

El sexto truco consiste en que la carta debe de tener un diseño atractivo en el que incluya el logotipo, una tipografía correcta y los colores identificativos de la marca. Se debe elegir entre hacerla en papel o en cartulina plastificada que resulta mucho más elegante y atractiva, pero eso dependerá del presupuesto que se quiera invertir en su diseño. Es conveniente que se contrate a un profesional para su diseño.

El séptimo truco es obvio, la carta de un restaurante debe estar limpia, sin polvo ni manchas de comida y por supuesto que no esté rota.

El octavo truco tiene que ver con darle publicidad porque una carta bien diseñada que no llega a los potenciales clientes ¡no sirve de nada!. Es imprescindible promocionarla en la web, blog y app del restaurante, en las redes sociales creando posts atractivos que hablen de los menús del restaurante y no está de más hacer anuncios de pago como en Facebook Ads.

La carta de un restaurante es mucho más que una simple información de los platos de un restaurante.

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