El 2014 llegará con un adiós definitivo a las aceiteras de bares y restaurantes

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Tal y como señaló el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente el pasado jueves día 7 de noviembre, el gobierno está ultimando el proyecto de Real Decreto que tiene como objetivo garantizar al consumidor de restaurantes y demás superficies hosteleras que el aceite que se sirve en estos locales es de oliva o de orujo de oliva. La obligación de envasar el producto bajo una etiqueta específica, y con un packaging que garantice que el producto no está rellenado ni usado, es uno de los puntos controvertidos de dicho proyecto.

El ministro Miguel Arias Cañete afirmó el pasado jueves, durante la presentación de la campaña promocional dirigida por la Interprofesional del Aceite de Oliva Español ‘toda una experiencia para compartir’, que falta menos para concluir la redacción de los contenidos que determinarán el proyecto de Real Decreto acerca de las típicas aceiteras propias de los bares y restaurantes, y que dicha disposición no obligará a los productores a utilizar un tipo determinado de envase, sino que podrán usar cualquiera que asegure al consumidor que el aceite que contiene se corresponde con el que indica la etiqueta.

Este proyecto de Real Decreto será sometido, según señaló Arias Cañete, a aprobación en el Consejo de Ministros; la finalidad es que entre en vigor a partir del próximo mes de enero.

Año nuevo, aceitera nueva

Este año, la hostelería tradicional española despedirá algo más que una añada; esos pequeños utensilios dorados que han acompañado, junto al vinagre, al comensal durante tantos años, desaparecerán sin apenas dejar rastro: Las aceiteras de toda la vida serán sustituidas, a partir del día 1 de enero, por otro tipo de envases de un solo uso que garantizarán al consumidor que el producto que tiene entre sus manos es el que señala la etiqueta, una etiqueta en la que rezarán de manera clara el origen, la calidad y la fecha de envasado del producto.

Fue Portugal, en el año 2006, el país pionero en aplicar este tipo de normativas a sus negocios hosteleros. Más tarde, otro tipo de países comunitarios, como Italia, se unieron a la iniciativa europea.

En España, el aceite de oliva ha experimentado, según señaló el ministro el pasado jueves, “una cierta banalización que hay que superar con el fin de recuperar el lugar destacado que le corresponde como base y símbolo de la dieta mediterránea, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”.

¿Tendrán estas nuevas etiquetas el encanto de sus predecesoras?

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